sábado, 4 de agosto de 2012










PIEDAD CABALLERO VALLEJO, 
SEGUIDORA Y DISCÍPULA
DE JESÚS Y DE LA VIDA









Nacida en España, en Herrera – Palencia en la meseta castellana (España), Piedad desde muy joven se vinculó a la comunidad de las Hermanas de la Compasión, porque en ese carisma siempre se sintió a gusto en su forma de acercarse a la gente: pasión de empatizar, que la hizo entrañable e inolvidable como lo atestigua hoy el cariño con el que es extrañada y sentida en su muerte, en el barrio Alfonso López de Cali.

Hace sus primeros votos en el año 1961, es decir que participa en su primera juventud en todo el proceso de renovación eclesial y teológica que significa el Concilio Vaticano II, el 14 de Agosto de 2011 celebró en Cali, sus Bodas de Oro de vida religiosa.

En los primeros años 70, llegó a vivir a América Latina, continente que a partir de ese momento asumió como su patria grande. Su punto de llegada fue Venezuela, en donde vivió por 15 años. En la compañía de Pedro Trigo (jesuita venezolano) y de algunas religiosas más, inició su acercamiento y caminar en las propuestas de la Teología de la Liberación y de la opción por los pobres. Piedad se mantuvo fiel hasta el final de su vida a esta dinámica, con una exigencia permanente del cambio de la iglesia por el que luchó permanentemente y en el que confió desde el fondo de su corazón, siempre.

Hacia 1989 llegó a vivir a Cali, al barrio Alfonso López, en su tercera etapa. En este momento el barrio era el sector más recientemente poblado de la ciudad, populoso y marginal que albergaba población recientemente llegada y muy pobre. La incardinación de Piedad fue plena desde los mismos inicios. Hizo parte de la coordinación de religiosas insertas en medios populares (CRIMPO),  en Cali.

Trabajó siempre con mujeres y niños. Impulsó y fue co-fundadora desde su comunidad de la organización Fuerza Viva (mujeres de la tercera edad), desde su vinculación  a la parroquia San Alberto Magno, apoyó la catequesis, impulsó Comunidades Eclesiales de Base y trabajó en el colegio Santa Isabel de Hungría,  en este ambiente parroquial algunos la llamaban la monja tropera. Los últimos años estuvo muy entregada al comedor comunitario de López y a un servicio de salud de medicina alternativa para la población del sector. Igualmente los años 2010 y 2011, se entregó con mucha fuerza a apoyar a las víctimas del invierno en los alrededores del jarillón del Cauca.

Hace unos 14 años se vinculó al Círculo María de Magdala, nacido inicialmente como Comisión Mujer Iglesia  de la CRC (Coordinación de religiosos y religiosas) de la ciudad. Estuvo vinculada y fuertemente comprometida con este círculo hasta el final de su vida. Como compañera del círculo, recordamos a Piedad como una mujer entregada, una compañera siempre lista para servir, para apoyar, para acoger, para echar una mano. Desde siempre apoyó y asumió todas las dinámicas y compromisos del grupo…


Vinculó a las mujeres con las que caminó a las búsquedas del círculo. Nunca uniformó su pensamiento, ni abandonó sus convicciones más profundas. En nuestra búsqueda espiritual participó íntegramente y siempre mantuvo sus referencias vitales: el seguimiento a Jesús de Nazaret y su compromiso de fidelidad a la iglesia, a la que siempre reclamó algunos cambios: participación plena de la mujer y mayor compromiso con las causas de la justicia. Muchas mujeres del barrio Alfonso López se vincularon a nuestras concentraciones y celebraciones masivas.

El año pasado nuestro círculo de María de Magdala, conmemoró el centenario de la arquidiócesis, reconociendo a las mujeres que no habían sido mencionadas en la celebración eclesial oficial del año 2010. Piedad se involucró muy especialmente en toda la dinámica y el evento y a través de ella pudimos recuperar la memoria de Rosa María Zuluaga quien hizo posible la construcción del templo de la Divina Misericordia, conocida como la catedral de Aguablanca.

Piedad entregó su vida con un sentimiento permanente de alegría y felicidad. Con un ánimo y energías incansables que no dejaban ver que en su cuerpo avanzaban los años. Cuando cualquiera de nosotras o de las mujeres de su barrio, escuchemos la canción conocida en el subcontinente que nos habla de la promoción de la mujer:

¡Mujer de Latinoamérica, llegó tu hora, despierta ya, despierta ya!
Mujer de Latinoamérica, tu pueblo espera de ti la paz,
y que defiendas la vida, la misma vida que tu amor da!
¡Mujer de Latinoamérica, llegó tu hora, despierta ya, despierta ya!
Mujer de fina ternura que llena estás de solicitud
mujer que con el progreso que Dios existe no olvidas tú…
¡Mujer de Latinoamérica, llegó tu hora, despierta ya, despierta ya!


Veremos a Piedad levantando las manos con fuerza, para animar el canto. Ella disfrutaba con este canto de una manera muy especial y lo entonaba con su hermosa voz, con mucha fuerza.

La muerte la sorprendió cuando ni ella, ni nadie a su alrededor la estaba esperando. Viajó a España, como siempre lo hacía: su comunidad, su familia, sus amigas… Junto con Carmina, fueron a visitar a nuestra inolvidable amiga y compañera, Inmaculada.  Regresaba con ilusión y fuerzas para retomar su vida cotidiana y un infarto cerebral le destrozó el cerebro y se la llevó para siempre. Estamos convencidas hace parte ahora del círculo y la energía de la Divinidad.

Piedad, estarás siempre en nuestra memoria, en nuestros corazones.


Compartimos un texto escrito por ella, con motivo de la celebración de sus Bodas de Oro, en el vemos transparentado el corazón de oro  de Piedad:

Hemos dado gracias al Señor por tantos dones que de Él recibimos cada día. Al finalizar la Eucaristía no puedo por menos de agradecerles a todos ustedes con quien he vivido hermosas experiencias.
Gracias a mis HERMANAS DE Comunidad que jutas vamos haciendo realidad el Reino en esta bella Misión que el Señor nos ha confiado a través de la Congregación.Gracias a los Padres Teatinos con los que vamos haciendo camino en la construcción del Reino en la Nueva Evangelización. Gracias al Padre Miguel que ha llegado desde Siloé para acompañarnos en este día de acción de gracias.
Gracias al grupo Buena Noticia con quien empecé hace 20 años en el conocimiento de la Palabra de Dios y que ha permanecido fiel, creciendo cada día.
Gracias a la Comunidad camino de Emaús y Semillas de Esperanza a quienes acompaño en este proceso de Evangelización.
Cómo no agradecer a todo el Equipo de mujeres que cada día madrugan para preparar la comida a casi 100 personas en  la Olla Comunitaria La Compasión y con tanto cariño prestan este servicio voluntario.
Un agradecimiento especial también para todos los que colaboran en Fuerza Viva, esta      bella misión que realizamos entre todos y que manifiesta la Compasión de Dios.
Gracias a las hermanas religiosas y mujeres que formamos el Grupo de María de Magdala que me han ayudado a descubrir y valorar el papel de la mujer en la Iglesia y en el mundo.
Gracias a los niños de Infancia Misionera que me hacen sentir joven y hacerme niña como ellos.
Agradezcamos todos juntos también a todas las señoras que con tanta dedicación son  fieles en organizar la liturgia cada día con gran responsabilidad y entusiasmo en nuestra capilla.
Y gracias a todos y a todas las que hoy han querido acompañarnos en este día grande.    Que el Señor les pague por todo su cariño que demuestran con nosotras.  Gracias.
Gracias por la Congregación que con tanto cariño me acogió y donde fui descubriendo con fuerza tu amor compasivo que nos manifiestas en tu Hijo Jesús.  Gracias porque has querido que realizase mi misión en este hermoso Continente Latinoamericano.  Esta ilusión ya estaba en mi corazón desde que estaba en el colegio en la Infancia Misionera… ¡señor, qué grande eres y qué hermosos tus proyectos!
Gracias por los 15 años que estuve en Venezuela, pero sobre todo por permitirme vivir en este bello país, en este barrio de Alfonso López que con tanto cariño nos acogió y que nos demuestra cada día, esas entrañas de compasión que has puesto en cada uno de nosotros.  Gracias por estos 21 años que juntos vamos descubriendo tu amor misericordioso y que tantos momentos felices hemos vivido juntos.
Gracias por todas las Hermanas de mi comunidad que has puesto en mi camino para realizar juntas la misión que nos encomiendas cada día, gracias por las que ahora estamos y las que compartieron conmigo su vida en estos 21 años.
POR TANTAS COSAS COMO ME HAS DADO EN LA VIDA QUIERO DECIRTE: ¡GRACIAS, SEÑOR!
Nunca acabaría de darte gracias.  Es tanto lo que has dado, Señor…  Pero sobre todo hoy de un  modo especial estamos aquí para unir nuestra acción de gracias por estos 50 años de poder servirte en los hermanos. 
Gracias por permitirme serte fiel, por esta alegría que me desborda, porque a pesar de los años que tengo, mi corazón está lleno de vida, de amor y entusiasmo.
En este pueblo Caleño donde he aprendido a celebrar la vida y a vivir todo esto que ahora siento dentro de mi corazón.  
Por eso con toda la comunidad, con todos los que aquí estamos, vamos a darle  Gracias a Dios con este canto que tanto me gusta y que muchas veces lo cantamos.
HOY SEÑOR TE DAMOS GRACIAS POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL,  HOY SEÑOR QUEREMOS CANTAR LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.
Gracias Padre, me hiciste a tu imagen y quieres que siga tu ejemplo, brindando mi amor al hermano, construyendo un mundo de paz.


SALMO  DE  ACCIÓN  DE  GRACIAS
ANTÍFONA  CANTADA
Gracias Señor, por tu amor infinito.
Desde siempre has pensado en mí.  Antes que mis padres existieran.
Ya me amabas y me conocías.  Eres grande, Señor, tu amor eterno.

Este amor se hace vida en mis padres que tú elegiste para darme el ser.
Gracias Padre Bueno, por haberme dado una familia con una fe sencilla,
pero sincera que fue creciendo también en mí.
Gracias por llamarme a la Vida de la Gracia, por el Bautismo y todos los sacramentos que han ido fortaleciendo mi fe.

Gracias por haberme puesto en el camino tanta gente buena que me han ayudado a conocerte y descubrir tu proyecto de vida sobre mí.   Sobre todo porque hiciste que llegasen las Hnas de la Compasión a mi pueblo, un pueblo pequeño, pero que ha dado muchas vocaciones a la vida religiosa.

POR TANTAS COSAS COMO ME HAS DADO EN LA VIDA QUIERO DECIRTE:  ¡GRACIAS, SEÑOR!

Gracias también por los sufrimientos y dolores que me hiciste pasar:
La muerte de mi único hermano cuando solo tenía siete años y yo diez.  La muerte de mi madre en plena vida, tan solo 41 años.   Luego mi enfermedad que me dejó paralizada por más de un año postrada, sin poder caminar en plena adolescencia.  En esos momentos tambaleó mi fe.  Perdóname, Señor por no haberme fiado de ti.

Gracias porque fue en ese dolor y soledad donde me hiciste descubrir el verdadero sentido de la vida y empecé a conocerte un poco más.  
Comprendí que tú eres el único que nunca fallas y siempre estás a nuestro lado.  Comprendí la frase que alguien me dijo en esos momentos de dolor:  “DIOS ESCRIBE DERECHO CON RENGLONES TORCIDOS”, a lo largo de mi vida lo he ido comprobando.

Cómo no voy a darte las gracias, Señor, por un padre tan bueno que me diste.  Él mismo me ayudó a realizar mi vocación, queriendo que fuera feliz.  Aunque él se quedase solo…  Pero tú hiciste todo bien, dándole una esposa buena y él también vivió feliz.

POR TANTAS COSAS COMO ME HAS DADO EN LA VIDA QUIERO DECIRTE:   ¡GRACIAS, SEÑOR!


En su despedida, Daniela Vega, la más joven del círculo, le escribió estas palabras.

Carta a una amiga:
Hoy un ángel ha emprendido vuelo de regreso al cielo. Hoy, ese ángel llamado Piedad Caballero Vallejo, está mirando a la Divinidad cara a cara, y de seguro, le estará contando todo lo que vivió en la tierra.
Piedad, desde muy joven  supo que su vida era seguir los pasos del maestro de Galilea, que su existencia tendría sentido sirviendo a los y las demás. Y, su entrega fue absoluta, sus ganas de generar cambio fueron totales. Debido a ese sueño de ayudar, de estar donde más se le necesitaba como toda seguidora de Jesús abandonó su patria (España), su familia y se encaminó a rumbos lejanos. 
Ese caminar la llevó a conocer muchos lugares donde trabajó por la comunidad, donde ayudó a construir espacios para que la fe creciera, donde lloró y rió, pero al final su corazón y sus manos laboriosas se quedaron en Colombia. Y amó este país, y amó más a la comunidad de Alfonso López, siempre salía en sus conversaciones ese amor por la gente con la cual y por los que trabajaba día a día.
Piedad, sabía muy bien que la persona que canta ora dos veces, por esos no era raro escucharla entonar siempre cantos de gracia; su cuerpo manaba una energía de eterna juventud, siempre activa y de caminar vigoroso.  Una mujer trabajadora que nunca se quedaba quieta porque según su filosofía: cada día debía ser vivido como si fuera el último, se debía dar lo mejor que guardáramos en nuestro ser y sonreír… estar alegres. Por eso siempre estaba planeando paseos, reuniones con las mujeres, trabajando con la niñez, haciendo rifas para recolectar fondos para mejorar los espacios de oración, (Y, tenía un poder inigualable para inventar y vender rifas)…
Piedad, en su último cumpleaños en una reunión con el colectivo María de Magdala, dijo que cada mañana al despertar se sonreía y daba gracias a Dios por el camino que había elegido. Se sentía una mujer feliz. Ella, sin duda, era una mujer feliz.
Hoy Piedad se ha ido a reunirse con la Divinidad, pero no nos ha dejado solas y solos nos ha dejado muchos recuerdos felices, el eco de sus voz cantando, su  tesón para trabajar, esa vitalidad contagiosa, su entrega… Y sobre todo la idea que debemos seguir trabajando comprometidamente  por un mundo mejor, como lo hizo ella.
Buen viaje, amiga.


Unos días después, esto escribieron sus compañeras de comunidad, las Compasionistas de Cali:

Muy queridas hermanas y amistades:
Después de unos días intensos por la partida definitiva de nuestra entrañable Hna Piedad queremos compartir con Uds. Ya la vez agradecerles su presencia viva a través de sus llamadas, correos, celebraciones, que han sido y siguen siendo una fortaleza para la Comunidad.
Su muerte ha sido ligera como su vida llena de vitalidad, servicio, optimismo, alegría, irradiaba a borbotones esa felicidad que viene de saberse hija amada y predilecta del Padre desde cada acontecimiento pequeño o grande de su vida ordinaria. La gente le llamaba “hormiguita”, cada mañana , todos los días, después de la oración se ponía en camino con su carrito de mercado para buscar el sustento de cada día para la olla comunitaria que tiene como comensales a cuantos predilectos de Dios se asoman. que son un aproximado de 80 a 100 personas.
Su espíritu misionero le empujaba a llevar la Buena Noticia a los diversos grupos junto con las otras Hnas. y laicos, su cariño especial a los niños de la infancia misionera le llevaba siempre a descubrir al Dios de la Vida , a través del canto, la música, el teatro y a proclamarle…
Su opción por Jesús pobre le llevó a su gran preocupación por los más necesitados, no escatimaba tiempo, descanso, hacía frente a toda dificultad, estaba dispuesta a dar lo mejor que ella tenía, también a ayudar a los otros a que compartan sus bienes, a vivir su solidaridad, en una palabra, a hacer vida lo que nos dice Mateo 25…
Su ser mujer íntegra le llevó siempre a trabajar y luchar por mujeres del barrio por su dignidad y ganar espacios en la familia, en el barrio, en la iglesia.
Después de un intenso trabajo pastoral se dispuso a vivir sus vacaciones en España, nos llevaba en su corazón, por eso no había una conversación, un encuentro con sus amigos españoles donde no saliera sus grupos y gente de Cali con quienes la Comunidad religiosa y laicos Compasionistas viven la Compasión.
La sorpresa de su accidente cardiovascular de regreso desde España a Cali, nos ha conmovido, su deseo de morir en Cali se hizo realidad. Pasó a las manos del Padre definitivamente el 11 de julio acompañada por la familia amplia de la Compasión en este país. Sus funerales han sido espacio de reconocimiento de su entrega a este pueblo colombiano, los testimonios con sentimientos de gratitud y amistad han sido los acentos más sonados en oraciones, en cantos, en rezos, la eucaristía ha sido presidida por Monseñor Juan Francisco Sarasti quien tuvo la gentileza de acompañarnos a pesar de su delicada enfermedad, se contó con la presencia sencilla, atenta de los Padres Teatinos y el P. Diego. Podemos cantar juntas y juntos, con esperanza y con la certeza de que Piedad goza de ese cielo nuevo y tierra nueva. ¡Aleluya, ha resucitado, no está aquí!



miércoles, 18 de julio de 2012


CONMEMORACIÓN DE LA FESTIVIDAD Y LA MEMORIA DE MARÍA DE MAGDALA, DISCÍPULA DE JESÚS DE NAZARET


La tradición de la iglesia católica celebra el día 22 de Julio, la fiesta de María Magdalena, apóstol de los apóstoles.  Fiesta conmemorada equívocamente por muchos siglos, como la una mujer, prostituta arrepentida, que se convirtió al seguir a Jesús: memoria robada… En los textos históricos, evangelios canónicos y extra-canónicos, hay evidencias claras de que María de Magdala fue una mujer fuerte, sin contactos con la prostitución, seguidora de Jesús y apóstol de su mensaje y su palabra. Quizás el mayor testimonio de esta realidad lo encontramos en el evangelio de Juan, capítulo 20 y en los evangelios de Pistis Shophia y el Evangelio de María. Este último, atribuido a la tradición eclesial que la tiene por patrona, es un documento de mediados del siglo II, perdido por siglos y hallado en la: Biblioteca Nag Hammadi II. De este texto, cercano al Gnosticismo pero muy rico desde el punto de vista femenino, transcribimos unos apartes.

(Santuario de María Magdalena, en Novelda - Provincia de Alicante, España)


APARTES DEL EVANGELIO DE MARÍA MAGDALA:

(…) “¿Qué es la materia?  ¿Durará por siempre?”
El Enseñador respondió:  “Todo lo nacido, todo lo creado, todos los elementos de la naturaleza están vinculados y unidos entre sí.  Todo lo compuesto se descompondrá;  todo volverá a sus raíces;  la materia regresará a los orígenes de la materia. Quien tenga oídos para oír, que oiga.”
Pedro le dijo: “Puesto que te haces intérprete de los elementos y sucesos del mundo, dinos:   ¿Qué es el pecado del mundo?”

El Maestro dijo:
“No hay pecado.  Son ustedes quienes hacen que el pecado exista cuando obrar según los hábitos de su naturaleza adúltera; ahí está el pecado.  Por eso el Bien ha venido a ustedes; ha compartido los elementos de su naturaleza para volverla a unir a sus raíces.”
Dijo a continuación:   “Por eso están enfermos y por eso morirán: tal es la consecuencia de sus actos;  hacen lo que les aleja… Entiéndanlo quien pueda.”

“El apego a la materia engendra una pasión contra natura.  Nace entonces el desorden en todo el cuerpo;  por tanto les digo:
“Estén en armonía…”  Si están perturbados, inspírense en las representaciones de su verdadera naturaleza.  Quien tenga oídos para oír que oiga.”
Dicho esto, el Bienaventurado los saludó a todos diciendo:   “¡Paz a ustedes! ¡Que mi Paz sea engendrada y se cumpla en ustedes!”.
Cuiden de que nadie les engañe diciendo:
“Está aquí o está allá!”  Pues es en su interior donde está el Hijo del Hombre; síganlo: los que le buscan le encuentran.  ¡En marcha!

Anuncien el Evangelio del Reino.
“No impongan ninguna regla,  salvo aquella de la que fui Testigo.  No añadan leyes a las del que dio la Tora, para no ser esclavos de ellas.”
Dicho esto, se fue.  Los discípulos estaban apenados; derramaron muchas lágrimas, diciendo:   “¿Cómo iremos entre los pagaos a anunciar el Evangelio del Reino del Hijo del Hombre?  Si a él no le trataron bien,  ¿cómo nos tratarán a nosotros?”

Entonces María se levantó, los besó a todos y dijo a sus hermanos:
“No estén tristes ni duden, porque su gracia nos acompañará y protegerá: alabemos más bien su grandeza, por habernos preparado.  Él nos llama a ser plenamente humanos”.
Con estas palabras, María orientó sus corazones hacia el Bien, y quedaron iluminados para (entender) las palabras del Maestro.
(…) “Salí del mundo gracias a otro mundo; quedó borrada una representación gracias a otra representación más alta.  En adelante voy hacia el Descanso, donde el tiempo reposa en la Eternidad del tiempo.  Voy al Silencio.”
Dicho esto, María calló.  Así conversaba ella con el Maestro.

Andrés tomó la palabra y se dirigió a sus hermanos:
“Decid, ¿qué piensan de o que acaba de contarnos?
Por mi parte, no creo que el Maestro haya hablado así; esos pensamientos son distintos de los que hemos conocido.”
Pedro añadió:
“¿Es posible que el Maestro haya conversado de ese modo con una mujer, acerca de secretos que nosotros ignoramos?
¿Habremos de cambiar nuestras costumbres y escuchar todos a esa mujer?
¿De veras la ha escogido y preferido a nosotros?”

 María, entonces, se echó a llorar.  Dijo a Pedro:
“Pedro, hermano mío.  ¿qué tienes en la cabeza?
¿Crees que yo sola me lo he imaginado, me he inventado esa visión, o que estoy mintiendo acerca de nuestro Enseñador?”
Leví tomó la palabra:
“Pedro, tú siempre has sido un impulsivo; veo ahora que  te ensañas contra la mujer, como lo hacen nuestros adversarios.  Sin embargo,  si el Enseñador la ha hecho digna, ¿quién eres tú para rechazarla?
No cabe duda que el Maestro la conoce muy bien…  La amó más que a nosotros.
Arrepintámonos, pues, y seamos el Hombre en su totalidad: dejémosle arraigar en nosotros y crecer como lo pidió.  Salgamos a anunciar el Evangelio  sin tratar de establecer otras reglas y leyes, excepto aquella de la que él fue testigo”.
En cuanto Leví pronunció estas palabras, se pusieron en camino para anunciar el Evangelio.

[De, El evangelio según María.]


(María Magdalena leyendo, Roger Van deir Weyden)


MEMORIA  DE MARÍA DE MAGDALA.

La memoria de esta mujer, cercana a Jesús, ha sido recogida por múltiples tradiciones… ha sido ignorada, deformada, convertida en prostituta y en diosa… Especialmente en la tradición artística y literaria su imagen ha permanecido a través de los años como la de una mujer atrapada en las redes de la sexualidad, siempre regresa con nuevas expresiones que refuerzan esta falsa leyenda. En una tradición soterrada que recientemente ha salido a la luz, es recordada y venerada como la esposa de Jesús de Nazaret y como la madre de sus hijos. Pero su memoria como discípula y misionera en igualdad de condiciones de otros discípulos varones como Pedro, Andrés, Juan o Tomás… esta memoria le ha sido injustamente robada.

Ha sido necesario llegar al siglo XX, para rastrear los pasos de una tradición marginal en las iglesias cristianas, que ha mantenido en alto esta memoria y la ha salvaguardado en medio de los avatares de la misoginia eclesial. En esa tradición, la de María de Magdala como maestra evangélica y espiritual, se inscribe este blog y esa es la memoria que queremos recuperar.


domingo, 10 de junio de 2012


DUELO Y DIGNIDAD II 

Carmiña Navia Velasco



En Colombia seguimos con esta especie de peste medieval, deporte preferido de los hombres: violar y maltratar a las mujeres. No bastó con el empalamiento a Rosa Elvira, con las torturas que le hicieron… los hechos continúan. Sombras perversas en los parques, acecho en las esquinas, maridos asesinos. Jueces y fiscales corruptos que dejan en libertad a los violadores y a los asesinos porque siempre hay una trampa jurídica que permite esta libertad. Las mujeres muchas veces presas del miedo se esconden en la noche.

Se propone una ley que consiga una castración química para estos hombres deformados en su personalidad, en su ¿sicología?, por supuesto en su ética y afectividad. Las mismas voces que no quisieron aprobar una ley de no-ebriedad para los conductores dicen ahora que esta ley no procede porque va contra la integridad de aquellos a quienes se le aplique… pero no responden a la pregunta por la integridad de las mujeres violadas, violentadas, abusadas.

Es cierto que en concreto estos hombres pueden estar severamente enfermos y torcidos en el desarrollo normal de su personalidad, pero también es cierto que estas realidades sólo surgen en medio de unas formaciones sociales tolerantes y cómplices con las agresiones y los delitos contra las mujeres.

La cultura machista de nuestros países tolera y fomentas prácticas menores de discriminación sexual: dichos machistas, chistes que se llaman verdes y que general el equívoco siempre alrededor de la sexualidad femenina, columnistas y humoristas cuya risa sólo puede sostenerse en estos temas, macartización de los/las gays y la diversidad sexual. Tolerancia absoluta con los hombres que coleccionan  mujeres, canciones del despecho que invitan a romper las caras con una cuchilla de esas de afeitar…

De este tipo de tolerancias a la complicidad hay un paso pequeño que se da inconscientemente en cualquier momento.

Por eso las mujeres tenemos que combinar todas las formas de lucha: la protesta social, la solidaridad de género, el refuerzo de nuestras energías, de nuestras resiliencias y fortalezas, la reconstrucción apoyada por nuestras redes, círculos y grupos… La lucha por los marcos legales que garanticen la justicia y que impidan la permanente impunidad. Igualmente la llamada al apoyo de todos los compañeros, amigos, conocidos, columnistas, legisladores… que quieran sumarse a la causa de la no-violencia contra las mujeres y contra todas las formas de diversidad sexual.

Una de las grandes complicidades en este terreno, nos duela o no… es la de la iglesia, la de posturas fundamentalistas como la del procurador y otros sectores eclesiales católicos y o protestantes que ignoran una y otra vez en sus discursos, en sus homilías, en sus intervenciones la grave realidad de la violación, del maltrato femenino, de los abusos sexuales tanto en sus propias filas como fuera de ellas… Una vez más desde estas páginas llamamos a la oposición radical a que se utilice en nombre de aquel que dijo: Las prostitutas y los pecadores entrarán antes que ustedes en el reino de Dios, para justificar ni remotamente cualquier discriminación por causas sexuales.


Cali, 10 de Junio de 2012

sábado, 2 de junio de 2012




DUELO Y DIGNIDAD
Carmiña Navia Velasco

Unos amigos, en medio de una reunión en una discoteca, en Bogotá, violaron y mataron a Rosa Elvira Cely, una mujer joven de 30 años que soñaba con terminar su bachillerato, estudiar sicología y ver crecer a su hija. No sólo la violaron, la ultrajaron salvajemente: introdujeron por su vagina y por su ano materia fecal, materia vegetal, produciéndole peritonitis, infección y finalmente la muerte en medio de una situación espantosa.

Esta mañana, en una reunión de 12 mujeres, compartimos testimonios directos y cercanos de situaciones parecidas, a fines del 2011, en Guapi, un marido violó a su mujer y le introdujo por la vagina un secador prendido, la mató también. Hace no más de 15 días en el centro comercial Río Cauca de Cali se encontraron en los baños, dos jovencitas de 14 y 15 años violadas y asesinadas. En los últimos dos meses en el sector de Alto Nápoles un hombre ha violado a varias mujeres mayores que viven solas en sus precarias viviendas… Hoy mismo conocemos una nueva denuncia: Autoridades y comunidad indígena del Resguardo Nasa Uh, denuncian el acceso carnal violento cometido por un militar contra Floralba Yunda Dizú, mujer indígena que se encontraba en estado de indefensión, el viernes 18 de mayo.

Parece una epidemia. ¿Qué ocurre en la mente aberrada y enferma de estos hombres que necesitan convertir a la mujer en un objeto degradado, en un instrumento de sus horrores y sevicias? ¿Qué pasa con el sexo femenino que tiene que ser ultrajado y domado de esta manera, qué temores produce, que miedo o retos espantosos despierta? Definitivamente parece estar maldita una sociedad en la que la sexualidad se convierte en horror, en la que el cuerpo humano no es camino hacia el goce, el placer y el amor, sino medio de venganza y de sentimientos terribles.

¿En qué sociedad estamos viviendo, qué sociedad estamos formando… que produce estos hombres tan absolutamente enfermos, estas mentes radicalmente torcidas? Este sistema patriarcal llega hasta límites que no pueden imaginarse, ni soñarse. Estamos en una espiral que no parece tener ni tocar fondo. Espiral sin salida aparente aunque las mujeres multipliquemos nuestras voces de denuncia y protesta. Responsabilidad de todos y de todas: familias, escuelas, colegios, iglesias, círculos de amistades, de relaciones…

El duelo que vivimos, es por las mujeres violadas y ultrajadas sí… pero es también por una sociedad que perdió sus caminos, que se retuerce a sí misma, que ahoga sus desorientaciones en maldad refinada, en indiferencia cómplice, en preguntas que no se hace, en reorientaciones que no se da.

En un sistema impune como este, los violadores de Cely y es posible que de algunas otras pasen algunos días en la cárcel, a lo mejor, con muchísima suerte algunos años. Por cada uno de ellos, habrá muchos que harán lo mismo o cosas parecidas… Es necesaria una reorientación de fondo en el manejo del deseo, en el respeto a la otra, al cuerpo de cada mujer y cada hombre. ¿Cómo enfrentar conjuntamente este reto que quizás nos regrese a una sociedad en la que sea posible vivir y amarnos? ¿Una sociedad en la que el cuerpo de la mujer no sea un llamado a la afrenta?
 
Santiago de Cali, 2 de Junio de 2012






viernes, 18 de mayo de 2012

María, figura traicionada


Daniela Vega  Guzmán
 El mes de mayo para una gran multitud es el mes consagrado a la Virgen María, pero consagrado a una mujer que los hombres durante siglos en los púlpitos han dibujado.   A María, la han retratado como la madre eterna, la amorosa, la paciente, la servicial, la mujer sumisa, en fin, María modelo a seguir.  Toda imagen donde se ha delineado a esta mujer nos muestra un rostro afligido, doloroso, con un aura de infinita pasividad.  Pero:   ¿será esta la verdadera María?

Para hablar de María hay que leer los Evangelios entre líneas, pues es poco lo que se cuenta de ella en las sagradas escrituras.  En el mundo donde nació  María, la palabra de la mujer no tenía ninguna validez,  debían solo acatar órdenes, pero ella está lejos de la imagen de mujer pasiva, fue todo lo contrario,  a pesar de su juventud tuvo un carácter definido, María rompe la regla del silencio y la sumisión cuando se atreve a cuestionar las palabras del ángel Gabriel al expresar su duda de cómo quedaría encinta,  si no conocía varón[1],  parece sencillo y carente de valor este gesto de la interrogación, pero recordando la situación de la mujer, resulta un acto cargado de simbolismo.  Lo mejor es que ahí no termina su acto de valentía, pues ella estaba comprometida para  contraer nupcias con un varón de la casa de David, llamado José, aceptar llevar vida en su vientre era exponerse a morir apedreada, ya que esa era la forma de castigar a la mujer adúltera en su época, aun viendo el riesgo que corría su vida, fue mayor su devoción y acepta su nuevo destino con gozo.

El ser de María rebosa en palabra sabia, lejos de la mujer silenciosa que siempre nos han retratado, es María la que protagoniza uno de los pocos diálogos femeninos que aparecen a lo largo de toda la biblia ­­–La visita a su prima Elisabeth[2]–, un diálogo entre gestadoras de vida, gestadoras de  cambio colectivo.  María, anuncia las transformaciones que estaban por venir: la exaltación de las y los humildes, la reivindicación de las mujeres  “Mi espíritu está transportado de gozo en el Dios salvador mio.48 Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: porque tanto desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones”.  Ya María defendía la presencia de la mujer y su valor en toda sociedad y en todo tiempo.

Todos los episodios bíblicos están marcados por una presencia masculina fuerte donde no hay cabida a la mujer, pero la presencia de María es tan dinámica que a pesar de todos los intentos su imagen no ha podido ser acallada, y no es precisamente por su debilidad y sumisión, sino porque María es autoridad, su voz es tan respetada que todo un Dios no pudo rehusar a su palabra, esto se manifiesta con  toda claridad  en las Bodas de Caná, cuando es María quién le dice a Jesús lo que debe hacer a pesar del no querer del hijo:  “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora””[3], su voz de mando se concreta cuando le dice a los que  servían: "Haced lo que él os diga".

María dista mucho de una imagen dolorosa, por el contrario, es coraje en todo el sentido de la palabra es quien sigue los pasos que recorrió Jesús al calvario y no a la distancia como lo hicieron los hombres –sus discípulos–,  sino de cerca y en ningún momento en las escrituras no la muestran llorando o desgarrada por el dolor, sino que la evidencian como una figura fuerte que observa.

Otro pasaje tergiversado de la vida de María es en el momento que Jesús estando en la cruz, la mira y le dice: “Madre, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo (Juan): Hijo, he ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”[4].   Este pasaje nos lo han mostrado como un hecho de debilidad, al morir el hijo la madre queda desprotegida, desamparada;  pero si hacemos otra lectura es todo lo contrario, Jesús, es sabedor de toda la fuerza que guarda esa mujer como guía,  como impulsadora,  María después de la muerte siguió manteniendo un fuerte vínculo con la palabra de Jesús, siguió anunciando la palabra de su hijo a pesar de los riesgos.

En últimas, fueron las mujeres como María-madre quienes acompañaron a Cristo en su vida, en el momento de su muerte y fueron ellas quienes experimentaron el gozo de su resurrección, merecedoras de tal maravilla porque creyeron, siguieron y se  mantuvieron firmes.  Jesús, sabía de la fuerza, la valentía,  la decisión de las mujeres y por ello siempre se rodeó de ellas;  por tanto, las mujeres bíblicas distan mucho de los retratos construidos por el pensamiento masculino.  Así que démonos a la tarea de mirar más allá de esas figuras establecidas y leamos entre líneas los silencios e interpretémoslos ya que es ahí donde se encuentran otros sentidos.





[1]El ángel anuncia a la Virgen María la maternidad divina. (Lc. 1,26-38)
[2]María visita a su prima Isabel. (Lc.1,39-45)
[3]En Caná de Galilea, Jesús realiza su primer milagro. (Jn.2,1-12)
[4]Crucifixión y muerte de Jesús (Jn.19,25-27)

domingo, 13 de mayo de 2012





Declaración del Círculo María de Magdala en Cali – Colombia


Las religiosas de Norteamérica están siendo condenadas y supervisadas por los obispos, por orden del Vaticano, en sus modernas dependencias inquisitoriales. ¿Por qué las supervisan? ¿Han abusado de niñas? ¿Han robado dinero en sus parroquias o colegios? ¿No atienden a quien las necesita? Nada de ello hay en el comunicado que les ha sido enviado, si por algo se distinguen estos círculos de mujeres es por su fidelidad al evangelio y su acompañamiento a sus vecinos en situaciones de dificultad y dolor. Mujeres valientes y audaces que viven su cristianismo en medio del un mundo en movimiento y en demandas.

Pero hay cosas que a los señores obispos, desde su lejanía y su doble moral (una para juzgar las pederastias de los curas, otra para juzgar a las mujeres), no les gusta y prefieren que las monjas permanezcan en una especie de minoría de edad perpetua, sin pensar y sin desobedecer.

El comunicado enviado les dice que sus posturas feministas (no las definen…), que su posición frente a los gays y lesbianas –diferente a la de la iglesia- y sus posiciones frente al aborto y la gestación las hace caer bajo sospecha. Están desviadas y deben ser reorientadas en su organización y en su pensamiento. Los señores obispos no han sido notificados aún de la mayoría de edad del hombre y la mujer en el siglo XXI, mayoría de edad que la iglesia tiene que no sólo admitir sino acoger a riesgo de que sus templos se queden aún más vacíos.

Por parte del Vaticano esta actitud muestra, como otras, no solo intolerancia y pretensiones absolutas de verdad, sino desconocimiento de los caminos que recorre la humanidad en la búsqueda de su destino. Desconocimiento y distancia de las sensibilidades y preocupaciones de los hombres y las mujeres, desconocimiento y distancia de la autocomprensión de la humanidad en los nuevos paradigmas tanto éticos como sociopolíticos. Dictaminar sin comprender… muy propio de las prácticas eclesiales, pero muy lejos una vez más del maestro galileo.

Queremos hacer llegar hasta nuestras hermanas, una voz de sororidad, y de aliento. Lo importante es la fidelidad a nuestras propias búsquedas, la fidelidad a los caminos de solidaridad y comprensión de los ambientes en los que florecemos… No la supuesta ortodoxia u obediencias debidas. Somos millones en el mundo las y los que compartimos sus sentires.


Cali, Mayo de 2012




miércoles, 2 de mayo de 2012



Inquisición Siglo XXI

Carmiña Navia Velasco
Cali, Mayo de 2012


La actitud de los obispos en la mayoría de las Conferencias Episcopales y las condenas del órgano inquisitorial vaticano, se están haciendo cada vez más insoportables. Cada día hay menos razones para aceptar las posturas de una jerarquía eclesiástica que olvidó hace ya tiempo los caminos del evangelio de Jesús. Una jerarquía que en lugar de acompañar esparce por aquí y por allá semillas de sufrimiento y de condenas monológicas, que por otro lado a poca gente importan ya.

Recientemente la Conferencia Episcopal colombiana decidió que en el siglo XXI, cuando las sociedades de Occidente han llevado a cabo revoluciones radicales en sus maneras de vivir y de entenderse, no hay más que un tipo de familia… familia que quizás existe en sus manuales -que no en sus prácticas-, pero que en el conjunto social, si llegan a encontrarse todavía, son una ínfima minoría.

Desde esta decisión, se oponen a que homosexuales y lesbianas puedan organizarse emocional, afectiva y socialmente, como deseen, como sea mejor para su estabilidad y su ubicación social. Desconoce los matrimonios entre parejas del mismo sexo, se opone militantemente a que estas parejas puedan adoptar y educar hijos e hijas… todo ello con el argumento de que no constituyen, ni pueden constituir una familia, porque la familia –según ellos, célula de la sociedad- está compuesta por una mujer, un hombre y los hijos nacidos de esa unión.

Cómo dije ya, ¿quién ha decretado que sólo esa familia existe, cuando se trata de un modelo en vías de extinción? ¿En dónde arraigan ellos su autoridad, para desconocer los múltiples tipos de familia, que mujeres y hombres buscan hoy? La iglesia, en lugar de acompañar de cerca las búsquedas humanas actuales, se sitúa en un plano a-histórico y a-espacial para condenar realidades sagradas desde las que la Divinidad nos habla.

En este mismo sentido la Conferencia Episcopal española condena (¿?) a un teólogo del peso académico y de la solvencia intelectual de Andrés Torres Queiruga, por el simple hecho de querer dialogar desde la tradición cristiana con las inquietudes, el pensamiento y los sentires de hombres y mujeres de estos años 2000. Si no fuera porque aún a mucha gente estos absurdos le generan dolor y porque pueden desorientar a las mentes y conciencias sencillas, las declaraciones eclesiales de condena producirían hoy risa. Porque no se condena las prácticas de abusos sexuales, las inmensas injusticias económicas, las múltiples violencias, la depredación del planeta, la usura de los financieros que están produciendo esta crisis… Eso no se condena, no. Se condenan prácticas de amor y de diálogo, de búsqueda intelectual, de renovación en las prácticas religiosas, se condena el empeño de actualizar las representaciones teológicas y las relecturas de la palabra Bíblica.

El broche de oro de esta carrera de equivocaciones y estupideces lo constituye la recién condena a la Asociación de Religiosas Norteamericana. Se les condena, se les pone bajo tutela, porque -dicen desde el vaticano- que son demasiado feministas, que no comparten el pensamiento eclesial sobre los gay y sobre la polémica alrededor del aborto y de los finales de la vida y el sufrimiento que conllevan.

¿Cómo se pueden compartir posturas que perdieron la llave de sí mismas, alrededor de temas tan vitales y tan oscuros cómo esos límites entre la vida y la muerte… alrededor de condenas a prácticas sexuales que han existido siempre y que son expresiones diversas de la constitución del hombres y la mujer? ¿Cómo se puede desconocer el trabajo y las prácticas de amor y sororidad de las religiosas de este país que por siglos han acompañado a las gentes en sus búsquedas de realización, de luchas y de amores? ¿Cómo se puede vivir actualmente de pretendidas ortodoxias, en la sociedad de la vulnerabilidad y de lo efímero?

La iglesia romana no puede pretender seguir cerrando el pensamiento y la conciencia de la humanidad, en un cautiverio perpetuo. Porque a nivel religioso y espiritual los hombres y las mujeres de Occidente hemos entrado en la mayoría de edad y la búsqueda del ámense unos a otros como yo los he amado,  no pasa ya por candados de los cuales las llaves las esconden autoridades que no se ejercen ni en el sentido bíblico, ni mucho menos en el democrático. Afortunadamente la experiencia de la Divinidad y el acercamiento al maestro de Galilea no pasan más por las oficinas de Roma (ciudad imperial por excelencia). Como dice Ezequiel desde hace más o menos 28 siglos: Tiemblen esos pastores.